El sur de Milán

La ruta por el sur de Milán comienza en el Museo de la Ciencia y de la Tecnología de Leonardo Da Vinci (1), con multitud de maquinaria e inventos que pueden resultar muy interesantes a la vez que los más pequeños pueden aprender algo de historia. La visita al museo incluye, pagando un precio adicional, una visita guiada al interior del Submarino S 506 Enrico Toti y un simulador de vuelo de un helicóptero. Si te interesa la visita al interior del submarino, deberás reservar con antelación ya que, con mucha seguridad, cuando llegues al Museo no habrá horas disponibles en las siguientes horas.

Durante el recorrido por el primero de los edificios, podrás conocer la colección de maquetas de Leonardo Da Vinci, expuestas por primera vez en 1953 y construidas a partir de los diseños de su autor. Una exposición muy interesante es la colección de fotografías espaciales de diferentes lugares del mundo. También los más pequeños podrán conocer multitud de inventos y de máquinas como un astrario, una colección de telescopios, el primer ordenador de Olivetti o una dinamo. Conocerán cómo funcionaba una forja o cómo transmitir en código Morse. Y podrán observar una pequeña muestra de piedra lunar, recogida por los astronautas del Apolo 17 en 1972.

Antes de llegar al segundo de los edificios dejarás, a tu izquierda, una nave que alberga una colección de locomotoras de vapor y, a tu derecha, el Submarino S 506 Enrico Toti. Si no has podido hacer la reserva, sólo podrás verlo por fuera. El último de los edificios contiene una muestra de barcos, aviones y helicópteros, de entre los que destaca el puente de mando y la sala de baile del transatlántico Corte Biancamano, de 1925, el buque escuela EBE, de 1921 y el Machi MC 205 V, un avión utilizado en la II Guerra Mundial.

Desde allí, te puedes dirigir a la Basílica de San Ambrosio (2), patrón de Milán, enterrado aquí y del que se conserva aún su esqueleto. La iglesia es una de las más antiguas de Milán y presenta como característica el tener las dos torres a diferente altura. Fue ampliada en el s. XI y desde entonces, pese a restauraciones posteriores, presenta su aspecto actual. Justo al lado encontrarás la Columna del Diablo (3), de mármol blanco y de la que se dice ser la puerta de entrada al infierno.

La siguiente parada la puedes hacer en la Basílica de San Lorenzo Maggiore (4), construida en el s. IV d. C. en las afueras de la entonces ciudad romana. Hay varias hipótesis sobre la función del edificio. Parece que se trataba de un edificio destinado a ceremonias civiles y religiosas. Durante los s. XII y XIII fue objeto de sucesivas restauraciones para recuperarla de anteriores incendios y derribos. En el s. XVI la cúpula central colapsó y hubo de ser reconstruida. Del interior destacan los mosaicos que se encuentran en la Capilla de San Aquilino.

Justo enfrente de la Basílica, además de una estatua del emperador Constantino, encontrarás una columnata, uno de los principales vestigios de la ciudad romana que quedan, compuesta por 16 columnas de capiteles corintios.

Si te interesa la cultura romana, a pocos metros de la basílica se encuentra el Parque Arqueológico del Anfiteatro Romano y del Antiquarium Alda Levi.

El punto final de la ruta lo marcan los Navigli, antiguos canales navegables utilizados para el comercio de la ciudad, el transporte y el riego de campos. Construidos a partir del s. XII, existen cinco en la actualidad -Bereguardo, Grande, Martesana, Paderno y Pavese- y que permitieron conectar Milán con los lagos Maggiore y Como, con el río Po y con la ciudad de Pavia. Cerca de porta Ticinese sale el Naviglio Pavese (6), que data de 1359, y el Naviglio Grande (7), construido en 1177.

Si recorres los primeros metros del Naviglio Grande, te encontrarás con el Vicolo dei Lavandai (8), un antiguo lavadero de ropa que ha venido siendo utilizado durante siglos hasta la década de 1950 y con el Palacio Galloni (9), residencia de una rica familia burguesa del s. XVII y que ahora sirve de centro cultural y de exposiciones, pese al aspecto de abandono que se aprecia desde el exterior.

Justo a la entrada del Naviglio Grande, se encuentra un pequeño embarcadero desde el que sale una barcaza que recorre unos 2,5 kilómetros y medio del canal. Sin embargo, transita por una zona industrial y un poco degradada por lo que no es muy recomendable, salvo por el hecho de que puedas ver la Iglesia de San Cristóbal (10), que en realidad alberga dos: una, construida en el s. XII y la otra, comúnmente llamada Capilla Ducal, que data del s. XV. Si, no obstante, decides cogerla, recuerda que el último de los barcos sale poco antes de las 18:00 y que el recorrido dura una hora.

Al lado del embarcadero, hay una pizzería (11) donde se come bien a precios razonables. En época navideña, el canal se llena de luces por lo que puede resultar un sitio muy agradable para cenar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑