Old Town

Actualizado a febrero de 2018

La Ciudad Antigua de Edimburgo se corresponde con la parte de la ciudad que se desarrolló entre los s. XII y XVII. Las construcciones en altura y los angostos callejones que bajan desde la Royal Mile, denominación que se le da a High Street, la calle principal de la ciudad, constituyen sus principales atractivos. La ruta para la familia que te proponemos  te puede ocupar un día entero.

La primera parada de la ruta puede ser el Castillo de Edimburgo (1). Construido por Malcom III en el s. XII sobre un macizo de basalto que sella un volcán inactivo, puede que no sea de los castillos más bonitos de Escocia ni que tenga una ubicación tan espectacular como otros, pero lo cierto es que merece la pena poder dedicarle su tiempo para poder recorrer algunos de sus rincones. Así, por ejemplo, puedes escuchar la historia de la Piedra del Destino, que se guarda casi con tanto celo como las Joyas de la Corona. Una vez en la sala que alberga las Joyas de la Corona, impresionan tanto las mismas joyas como la gruesa puerta de acero que las protege. También merece la pena ver la Capilla de Santa Margarita que, dicen, es el edificio más antiguo de Edimburgo que se mantiene aun en pie. Justo al lado podrás ver el Mons Meg, uno de los cañones más grandes de la Edad Media que se conservan, capaz de disparar un proyectil de 150 kg a más de 3 kilómetros de distancia. Si has subido a media mañana, puedes esperar a escuchar el disparo del cañón de la una en punto. De hecho, se oye desde toda la ciudad. Otros rincones que seguro gustará a los más pequeños son el cementerio para perros que ayudaron en la guerra o el área que recrea la prisión real que a lo largo de la historia del castillo ha albergado prisioneros de la Guerra de Trafalgar, la Guerra de los Siete años e incluso a piratas del Mar Caribe. La explanada adyacente al castillo alberga el festival Tatoo que se celebra en agosto y que es muy popular entre los turistas. Si quieres asistir al festival no olvides reservar con antelación. Para entrar al castillo admiten la tarjeta Explorer Pass.

En tu camino de bajada desde el castillo te encontrarás con un lugar muy peculiar, Camera Obscura and World of Illusions (2), en el que toda la familia podrá disfrutar con los diferentes efectos de ilusionismo que hay en las diferentes plantas del edificio hasta llegar en la última planta a la cámara oscura. Nada mas llegar, te asignan un horario estimado de entrada a la cámara. Es un instrumento que, en una sala totalmente a oscuras, permite proyectar sobre una pantalla a modo de mesa una imagen de lo que está teniendo lugar en el exterior de la torre. Si te gustan este tipo de instrumentos, puedes visitar otro en el Castillo de San Jorge en Lisboa.

Un poco más adelante, dejarás a tu derecha The Hub (3), un edificio que fue construido en el s. XIX para albergar la sede de la Iglesia de Escocia pero que nunca llegó a ser consagrado como tal. En la actualidad es un edificio en el que se celebran todo tipo de eventos y exposiciones. La torre es uno de los puntos más altos de Edimburgo.

Si sigues bajando por la Royal Mile, encontrarás Gladstone’s Land (4). La casa fue en su momento fue propiedad del comerciante Thomas Gladstone, quien se encargó de remodelarla y decorarla para hacer más atractiva a los potenciales inquilinos. En ella verás cómo era la vida cotidiana de una típica casa de familia acomodada en el siglo XVII. Si vas con niños, no dejes de aprovechar para disfrazarte con ellos con diversos trajes de aquella época. Puedes entrar con la tarjeta National Trust for Scotland.

Si continúas andando, a tu izquierda dejarás el High Court of Justiciary (5), el Tribunal Supremo en el Orden Penal en Escocia.  Desde allí te podrás dirigir a The Real Mary King´s Close (6), donde te mostrarán cómo era la vida de la gente más humilde de Edimburgo entre los siglos XVI y XVII y experimentarás con los guías, perfectamente caracterizados, las miserias que pasó la gente menos pudiente en esa época. Todo envuelto en un halo de misterio que hará las delicias de los más pequeños. Ofrecen tours en español, pero conviene reservar con antelación.

Justo enfrente, se encuentra la Catedral de St. Giles (7) cuyos orígenes se remontan al s. XII. Reconstruida al estilo gótico tras un incendio en 1322, se convirtió en la catedral del obispado de Edimburgo en 1633. Como curiosidad, merece la pena mencionar que en la iglesia se dividió en otras cuatro más pequeñas totalmente separadas, partición que se extendió hasta el s. XIX en que se llevó a cabo una nueva reforma. Entrar a la iglesia es gratuito, pero subir al tejado, donde se tienen muy buenas vistas de la Ciudad Vieja, requiere el pago de una entrada

Cerca de ahí, podrás comer en Burgers & Beers (8), un grill donde podrás saborear la hamburguesa con Haggis, o en Bella Italia (9), una franquicia de restaurantes italianos muy extendida por el Reino Unido, con buena relación calidad precio. Ambas admiten reservas por internet.

Bajando un poquito más por la Royal Mile llegarás hasta el mismísimo fin del mundo, nombre que se daba en los siglos XVI y XVII a la salida norte de la muralla de la ciudad antigua y que hoy recuerda un pub con el mismo nombre, World’s End (10).

Si, después de todo, te queda queda tiempo y fuerzas, puedes seguir bajando hasta llegar a Hollyrood Abbey, una abadía construida en el s. XII, junto a la que se construyó una residencia para invitados que, con el tiempo, se convirtió en la residencia de la Familia Real en Edimburgo.

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