De Alnwick al Muro de Adriano

La ruta de tu viaje en familia comienza esta vez en el Castillo de Alnwick, un complejo formado por las dependencias del castillo y los jardines de Alnwick contiguos a aquel. Puedes comprar la entrada combinada a ambos o visitar sólo uno de ellos.

Pero la diversión comienza antes incluso de que entres al castillo, en el aparcamiento (1). Una vez aparques, puedes aprovechar para subir a la casa árbol (2) que se encuentra al lado.

La casa árbol es un restaurante, con una gran terraza y unos puentes colgantes donde los niños podrán jugar y pasear mientras te tomas algo. No es necesario comer en el restaurante ya que también tiene un pequeño cobertizo, The Potting Shed, a modo de cafetería, donde te podrás tomar un café o una muffin. Si comienzas el día en Alnwick, puede ser un buen lugar para desayunar en alguna de las mesas de la terraza.

Desde allí podrás acercarte dando un paseo a la entrada del complejo (3), donde podrás decidir qué entrada comprar. Si decides ver sólo el castillo, dejaras el jardín (4) a tu derecha y te dirigirás hacia la muralla que guarda el castillo (5).

El castillo es de titularidad privada y está también habitado, como el Castillo de Bamburgh. También ha sido escenario de varias películas, como Harry Potter, y series de televisión, como Downton Abbey. El castillo de Alnwick ha sido el hogar de la familia Percy por más de 700 años. En 1309, Henry Percy compró el castillo, de estilo normando,  y, junto con su hijo, lo convirtió en una fortaleza fronteriza. En la decada de 1760 la fortaleza, que se encontraba ya en decadencia, se reformó al estilo gótico e italiano.

Lo que hace destacar este castillo sobre los demás es que está muy pensado para los niños. Además de estar completamente decorado, tiene bastantes actividades para los más pequeños. Desde aprender a montar en una escoba mágica hasta la posibilidad de disfrazarse al estilo medieval, hacer manualidades de la época medieval con los más pequeños o entrar en la cueva del dragón que existe al lado del castillo.

Una vez dentro de sus dependencias, puedes pasear por las habitaciones principales, inspirada en los palacios renacentistas italianos, admirar la gran biblioteca o el salón central y disfrutar de las colecciones de pintura y de artes menores. También puedes aprovechar para visitar la exposición sobre la I Guerra Mundial.

Lo único que debes tener en cuenta es que el castillo solo se abre al público en primavera y verano.

Desde Alnwick te puedes dirigir al Muro de Adriano (8), que recorre el norte de Inglaterra desde Newcastle en el este hasta Bowness-on-Solway en el oeste. El muro puede servir de excusa para hacer innumerables rutas de senderismo, pero nosotros te recomendamos que te centres en el Housesteads Roman Fort.

Se trata de los restos de una fortaleza romana contigua al muro y que albergaba una guarnición de 800 soldados. Una vez aparques el coche (6) y pagues la entrada en la oficina que se encuentra al borde de la carretera (7), deberás hacer un recorrido ascendente de unos 20 minutos hasta llegar al fuerte propiamente dicho.

Allí podrás ver restos del propio Muro de Adriano y pasear por ellos así como recorrer la fortaleza observando lo que queda de sus principales edificaciones, como la puerta sur (8), la puerta norte (9), la casa del comandante (10), el cuartel general (11), los graneros (12), las dependencias de los soldados (13) o las letrinas (14). Justo antes de llegar al fuerte, te encontrarás con otra oficina de información (15) donde explican la historia de la fortaleza y algunas curiosidades más, como la llamada Murder House (16), donde dos esqueletos fueron descubiertos en la década de 1930, uno de ellos con la punta de un cuchillo en las costillas.

Housesteads Roman Fort pertenece a la red “English Heritage” pero por convenios de reciprocidad también se puede entrar con la tarjeta de National Trust for Scotland. No obstante, como estos convenios pueden cambiar, consulta su página web antes de ir.

 

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