Williamsburg

Actualizado a marzo de 2018

Williamsburg, en Brooklyn, es uno de esos barrios neoyorquinos que, poco a poco, ha ido atrayendo a jóvenes artistas de la ciudad. Está conectado con Manhattan por el puente de Williamsburg. Una vez que te bajas en la parada del Metro de Marcy Av. (1), percibes el corte industrial de esta zona, que con el paso del tiempo se ha ido rehabilitando.

Si hay algo por lo que el barrio de Williamsburg puede tener interés en tu viaje en familia es porque puede ser un momento para escapar del gentío de Manhattan; para tener unas vistas inigualables del skyline de Nueva York; para que los hijos disfruten viendo grafitis y murales en cada esquina o incluso para visitar una fábrica de cerveza. Pero lo más atractivo de esta ruta es el contraste que existe entre la zona que está situada al norte del puente y la que se halla al sur del mismo.

Comenzamos por la zona sur, bajando por Marcy Avenue hasta pasar por encima de la autopista, momento en el que te adentras en el corazón de la comunidad judía jasídica (o hasídica) de Satmar. Está habitada por judíos ultraortodoxos procedentes en su mayor parte de Europa del Este (Hungría, Polonia, Bielorrusia, Ucrania), que se han concentrado a lo largo de Lee Av., Bedford Av. y Marcy Av., al sur de Division Av. Se trata prácticamente de una ciudad independiente -un microcosmos– dentro de Nueva York, donde incluso el idioma inglés desaparece para ser sustituido por el yiddish. Puede ser una oportunidad para que puedas conocer un poco más de cerca la comida kosher, la forma de vestir de sus miembros o algunas de sus tradiciones como la separación entre hombres y mujeres. Cuesta pensar que esas costumbres no lleguen a chocar con las leyes del Estado de Nueva York. Nada más entrar en el barrio, percibirás pobreza en sus calles, pero eso no significa que haya inseguridad.

Cuando llegas a Kent St. y dejas el colegio (2) a tu izquierda, puedes bajar hasta Lee Avenue (3) y dar una vuelta para conocer los diferentes comercios propios de la comunidad a lo largo de la avenida. Una vez que vuelvas por tus pasos, puedes bajar por la calle Rodney para ver -sin entrar- la Sinagoga principal de la comunidad Satmar. Desde allí, te puedes dirigir a Bedford Avenue y parar en el camino (5) para observar uno de los múltiples murales que te encontrarás por el barrio con la particularidad de que este deja a la derecha una visual del Puente Williamsburg y a la izquierda, a lo lejos, el One World Trade Center.

Si sigues subiendo por Bedford Avenue, te encontrarás con muchos restaurantes, donde puedes probar algún buen brunch, y con deliciosas pastelerías, salpicadas con alguna que otra tienda de segunda mano. No dejes de comer una Rainbow Bagel (6), que, seguro que por su colorido llamará la atención de los más pequeños, o parar en Juice Generation (7) para tomar algún zumo o smoothie natural.

Cuando llegues a la altura de la calle 7, gira a tu izquierda hasta llegar a Artists & Fleas(8), un pequeño almacén, donde podrás encontrar un mercadillo con ropa, pósters, joyas, productos naturales de belleza o libros. Tienen cosas curiosas y llamativas para todos los miembros de la familia.

Desde allí, te puedes dirigir al East River State Park (9), que, si bien no está muy cuidado, te permitirá llegar hasta la misma orilla del East River y tener una de las mejores vistas de todo Manhattan, incluso más bonitas que las que se pueden tener desde Brooklyn Heights.

Después de haber descansado un poco en el parque, puedes dirigirte a Brooklyn Bowl pero, si eres aficionado a la música, en tu camino puedes parar en la tienda de discos de Rough Trade(10), que dispone de una amplísima colección de vinilos. En Brooklyn Bowl (11) podrás jugar una partida de bolos en familia. Hasta las 18:00, se admiten niños de todas las edades, pero a partir de esa hora sólo pueden entrar mayores de 21 años. La bolera -llamarlo así es quedarse corto, ya que ofrecen comida y conciertos- se encuentra justo enfrente del Hotel Wythe (12) y al lado de Brooklyn Brewery (13), una fábrica de cerveza tradicional, en la que deberás reservar con antelación si quieres hacer una visita.

Desde allí, puedes volver a Bedford Avenue. Mientras, podrás disfrutar con tus hijos de todos los murales que te encontrarás pintados prácticamente en todas las esquinas de la avenida hasta llegar a la parada de metro (14), que te llevará de nuevo al bullicio de Manhattan.

Si tienes tiempo y los horarios de tu visita coinciden con los de algún servicio religioso, puedes acercarte a la catedral ortodoxa de la Transfiguración de Nuestro Señor (15). Puede ser buen momento para que conozcan cómo se celebra una misa de esta confesión.

Cuando termine la mañana, te llevarás la sensación de haber pasado un día tranquilo y agradable con tu familia. Al final, son esos los mejores recuerdos que te quedan de cualquier viaje.

Si aún te quieres quedar a comer por la zona, te dejamos la referencia de tres restaurantes: Teddy’s Bar & Grill (16) o, algo más retirado, Fette Sau (17), al lado del City Reliquary Museum (18), un pequeño museo con todo tipo de objetos vintage de la historia de la ciudad -de hecho, reliquary significa relicario-.

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