Santa Mónica, Malibú y Venice Beach

Santa Mónica, es uno de los lugares más bonitos de Los Ángeles. Su icónico muelle constituye el punto final de la Ruta 66. En Santa Mónica, podrás darte un paseo en familia por las calles peatonales (la calle 3 desde el centro comercial), comer en alguno de sus restaurantes y bajar al muelle.

Si contemplas bañarte en la playa, considera las corrientes y el oleaje y sobre todo observa cuánta gente hay no en la playa, sino dentro del agua. En días de calor, la playa suele estar repleta. Echa un vistazo primero.

En el muelle se encuentra el Pacific Park donde los niños se podrán montar en alguna de las atracciones. Los precios te harán preguntarte por qué no fuiste a los parques de Disney pero es cierto que las vistas desde la noria son impagables.

La visita a Santa Mónica la puedes completar con Malibú y con Venice Beach. La ruta por Malibú la puedes empezar o terminar en dos puntos, dependiendo del tiempo que tengas: Point Mugu o el Muelle de Malibú.

Antes de entrar desde Malibú a Santa Mónica, puedes pasar con los niños a la Villa Getty, recreación de una villa romana,    para recorrerla y disfrutar con las exposiciones de mosaicos, esculturas y artes menores romanas fundamentalmente y griegas. Ten en cuenta que, aunque el acceso al Museo es gratuito, necesita reserva previa y el aparcamiento es de pago. Abre a partir de las 10:00 a.m. y los martes cierra.

De nuevo desde el muelle, un paseo marítimo te lleva a Venice Beach, más bohemio y alternativo que Santa Mónica y donde seguro que te animas a entrar en alguna de las tienda de alquiler de bicis o de patines. En el paseo, te encontrarás la archiconocida Muscle Beach y, un poco más al sur, encontrarás una zona más sosegada, atravesando los canales que aún existen.

Puedes desplazarte en coche desde Santa Mónica a Venice Beach o hacerlo andando por el paseo marítimo, pero el paseo te puede llevar una hora la ida y otra la vuelta, salvo que cojas un autobús o un taxi.

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