De Vera a Carboneras

En esta etapa, técnicamente aún no habrás entrado en el Parque Natural.

La ruta comienza en la playa de Vera (1), de unos 6 km de longitud. Por sí sóla la tranquilidad de la zona te permitirá pasar un día espectacular jugando a las palas, paseando o dándote un buen chapuzón en el mar. La playa es tan grande que tienes garantizado tu ratito de intimidad y privacidad. Si te gusta el tema nudista, al norte de la playa de Vera, encontrarás multitud de opciones. No dejes de comer en el restaurante d’Maruja (2), en Puerto Rey, con unos arroces y unas tostadas de ajoblanco increíbles.

Si vas a estar mucho tiempo en Vera, tienes más posibilidades de ocio en el parque acuático de Aquavera (3) o, un poquito más alejado, en Garrucha, un circuito de karts (4).

La siguiente parada puede ser el pueblo de Mojácar, ubicado en lo alto de un cerro, donde te podrás dar un paseo bien agradable. Hay un aparcamiento en la entrada del pueblo (4) por lo que no merece la pena arriesgarte a subir con el coche hasta la misma plaza. En el mapa, como verás, sólo se recoge una pequeña vuelta al lugar que no deja de ser orientativa, así que hazlo a tu aire. La localidad es muy pequeña y merece la pena perderte con tu familia por las callejuelas, pasar a la Iglesia parroquial o tomarte una cerveza en cualquiera de las terracitas que encontrarás.

Saliendo de Mojácar hacia el sur, recorrerás una carretera que atraviesa unos terrenos muy escarpados, pero con unas vistas que bien pueden merecer una parada en la cuneta para finalmente llegar a Carboneras, el pueblo que te marcará el extremo norte de Cabo de Gata.

Si te alojas en Carboneras, déjate caer en el restaurante o, mejor, bar Felipe, justo en el centro de la localidad. Ambos son fantásticos, pero el segundo es algo más asequible. No dejes pasar la oportunidad de probar la gamba roja.

Si antes o después de comer te apetece darte un baño, las playas de Vera y Carboneras están muy bien, pero conviene tener precaución si se levanta un poco el oleaje.

Si tienes tiempo, puedes entrar un poco en el interior y hacer una pequeña incursión en las cuevas de Sorbas, donde podrás elegir, en función de la dificultad, diferentes opciones para entrar con los peques. No olvides llevar ropa cómoda porque, aunque elijas la ruta más sencilla, no se trata de un simple paseíto por una cueva.

 

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