Mauthausen

Se trata de uno de los episodios más oscuros y tristes de la historia de Austria en particular y del mundo en general. Si en la familia hay niños pequeños o no muy maduros, puede no ser recomendable, pero si son un poco más mayores merece la pena que conozcan esta parte de la historia más reciente y que logren empatizar con el sufrimiento de los seis millones de judíos que murieron en los campos de concentración a manos del nacionalsocialismo alemán durante la II Guerra Mundial. La parte que puede ser más explicita puede ser la exposición “Mauthausen-lugar del crimen, una búsqueda de huellas”.

Unos breves apuntes históricos

El campo entró en funcionamiento desde la anexión de Austria a Alemania -el Anschluss- y estuvo operativo desde 1938 hasta 1945. Desde entonces funcionó como un campo de trabajos forzados, en el que los presos, que inicialmente procedían de Dachau, trabajaron en la cantera contigua al campo, así como en la industria bélica. Pero también funcionó como campo de exterminio.

En sus últimos meses, el campo experimentó una gran superpoblación del campo, como consecuencia del cierre de otros subcampos. Es en esos meses cuando se perpetraron la mayoría de los asesinatos de los presos, de todas las nacionalidades. Se estima que Mauthausen llegó a albergar durante toda su vida en torno a 190.000 presos en condiciones lamentables. Se calcula que 90.000 personas murieron en los campos de Mauthausen, Gusen y los subcampos que los rodeaban. La mera visión de la siniestra red de subcampos en los mapas que tienen expuestos en el Memorial pone el vello de punta. De esos 90.000, se calcula que más de 10.000 fueron asesinados mediante gas letal en la cámara de gas. Aun hoy resulta increíble que se llegara a perpetrar tan terrible asesinato y es bueno que los más jóvenes puedan entender de primera mano que esa salvajada fue real y que ocurrió hace no muchos años. Porque precisamente esa es la misión de los memoriales que se levantaron en todos los antiguos campos.

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El recorrido

Una vez llegues al Memorial y hayas aparcado el coche (1), la ruta comienza en el centro de visitantes (2) donde te podrán dar información en español sobre el Memorial. En la librería disponen de servicio de audioguía pero también la puedes descargar de la página web del Memorial, si bien en ese caso sólo tienes la versión en inglés y en alemán. Si has llegado a última hora de la tarde, recuerda que el Memorial cierra pronto, pero la cantera queda abierta por lo que lo puedes dejar para el final de tu visita.

El muro de las lamentaciones (klagemauer)

Una vez entras en el campo de concentración, lo que más te llama la atención es el silencio que predomina en el ambiente y la sensación de desolación, como si en ese lugar hubiera un vacío que el tiempo todavía no ha podido llenar, una herida que aun no ha podido cicatrizar. El llamado klagemauer, o muro de las lamentaciones, (3) es un ejemplo de ello. Después de dejar el único edificio que queda en pie de las oficinas de las SS (4) y subir unas escaleras, antes de entrar en el campo llegas al muro. Enfrente de este muro formaban los presos antes de entrar en el campo de concentración y ya allí eran objeto de las primeras humillaciones y malos tratos.

La appellplatz

Despues de atravesar la puerta, puedes observar la cantidad de placas e inscripciones que recuerdan a las personas que murieron en allí. Tan sólo quedan en pie algunos de los barracones que se construyeron entonces y que, en la actualidad siguen por regla general vacíos. Los barracones se disponen en dos hileras paralelas formando de esa manera la appellplatz (5), que era la plaza central donde formaban todos los días los presos para su recuento. Una vez vas entrando en la plaza, dejas a tu derecha la sala de lavandería (6), en cuyo interior se ha habilitado una iglesia. Sólo adelante, podrás ver un ejemplo de cómo eran las celdas (7), donde iban a parar bien los presos que eran detenidos por incumplir los reglamentos internos del campo, bien las personas que venían de otros campos a Mauthausen para su ejecución.

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Las exposiciones

El siguiente punto del recorrido es la enfermería (8), que en la actualidad alberga dos exposiciones: “el campo de concentración de Mauthausen 1938-1945” y “Mauthausen-lugar del crimen, una búsqueda de huellas”.

La primera de las exposiciones se ubica en la planta de calle de la enfermería y de una manera muy visual, explica la historia del campo desde su construcción hasta su liberación, así como las repercusiones que tuvo en la posguerra austríaca y europea.

La segunda de las exposiciones se ubica en la planta subterránea que hay entre la cárcel y la enfermería y se centra no solo en el asesinato en masa que se perpetró en el campo sino en la violencia extrema verbal, mental y física que se empleaba de manera habitual en los presos durante todo el tiempo en el que el campo estuvo en funcionamiento. Y es que el asesinato con el gas letal Zyklon B no fue el único. Hay muchos otros ejemplos: las condiciones de internamiento de los presos tan extremas; el hostigamiento sufrido durante los trabajos forzosos en la cantera; la violencia empleada en el día a día con el objeto de acabar con determinados grupos de presos; los fusilamientos durante pretendidos intentos de fuga o las muertes por haber sido arrojados a las vallas eléctricas.

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La exposición contiene una sala en la que hay un panel con los nombres de todas las personas que murieron aquí y que han podido ser identificadas. Y termina con un breve recorrido por los lugares más infames de todo el campo: el horno crematorio, la cámara de gas, la sala de ejecuciones y el depósito de cadáveres. Para que te orientes bien, recuerda que, durante el trayecto, después de ver la cámara de gas, sales del sótano de la enfermería a la superficie para luego volver a entrar en el sótano de la cárcel hasta terminar la exposición para salir de nuevo a la superficie. No entres por el sótano de la cárcel sino por la enfermería para hacer bien el recorrido.

Antes de salir del campo

En tu camino de vuelta podrás entrar en alguno de los barracones donde vivían los presos (9) y comprobar cómo en los primeros tiempos había dos salas diferenciadas para dormir y para vivir para luego desaparecer esa división y pasar a ser una única sala para dormir, motivado por la sobrepoblación que sufrieron las personas durante la última época del campo. Saliendo del campo, podrás ver los diferentes memoriales que existen de diferentes nacionalidades (10) hasta llegar a la cantera (11), donde los presos fueron sometidos a trabajos forzosos. Era frecuente que, en la subida de las escaleras, cuando iban cargados, los presos fueran hostigados para provocar su caída y así su muerte.

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Antes de terminar tu visita pasarás por una zona en la que se ubicó fuera del campo, el campamento de la enfermería (12), donde destinaban a las personas procedentes de otros subcampos que ya no estaba en condiciones de trabajar y allí se les abandonaba hasta su muerte dado que carecían de medicamentos y de comida suficiente. Otra muestra sólo del horror que se vivió en este lugar.

Hallstatt

Los primeros vestigios de vida y actividad en la zona donde se ubica esta archiconocida ciudad se remontan al Neolítico. Siempre gracias a la producción de la sal, Hallstatt se convierte en el siglo XIV en una ciudad muy importante desde el punto de vista económico, pero ya en época de los romanos era considerada como una zona muy rica. En muchos pasos de montaña de los Alpes, hay vestigios del comercio de la sal desde épocas muy antiguas. En la actualidad sigue habiendo un oleoducto de salmuera que conecta la mina de sal, aún en explotación, con la central de producción de sal en Ebensee, y que puedes ver si sales de Hallstatt por la carretera en dirección norte.

Pero la producción de sal, aun siendo importante, ha dejado de ser el motor de la economía del pueblo. El turismo ha tomado el testigo ya que sin duda es una de las ciudades más bonitas y pintorescas de Austria. Y es cierto que lo es, no sólo por su emplazamiento al borde del lago, sino también por las intrincadas callejuelas y las coloridas casas que literalmente trepan a lo alto de la montaña. Todo en el pueblo tiene mucho encanto y más lo debe de tener si lo visitas el 8 de agosto, día en el que se lanzan fuegos artificiales desde el lago, siguiendo una tradición que data de 1875.

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Al entrar, encuentras un cartel que reza “Hallstatt no es un museo. Por favor, muestre respeto a las personas que viven aquí durante su visita”. Basta con que des los primeros pasos para darte cuenta de la cantidad de gente que, todos los días, visita la ciudad, mayoritariamente de nacionalidad china. No en vano, desde 2012, la propia ciudad tiene su propia réplica en la provincia china de Cantón. El mejor momento para visitarla es la primera hora del día o la última de la tarde, si bien a esta hora todos los comercios estarán cerrados.

La visita a Hallstatt la puedes realizar en un día, pero la hemos dividido la ruta en dos etapas: las minas de sal y la ciudad propiamente dicha.

Si cuentas con más tiempo, puedes ampliar tu visita en Obertraun por si te quieres dar un chapuzón, comer algo en un ambiente más relajado a la orilla del lago o si quieres subir a las cuevas de hielo de Dachstein Rieseneishöhle.

La ruta comienza en el aparcamiento P1 (1), más cerca del pueblo y del funicular que te sube a la mina de sal. A partir de ese momento, deberás decidir si visitas primero el pueblo y luego la mina o viceversa. Existe otro aparcamiento, pero está más retirado (2). En cualquier caso, no demores mucho tu llegada a esta localidad porque te encontrarás con serios problemas para aparcar, así que ármate de paciencia

Salz Welten, Glück Auf!

Salz Welten o los Mundos de la Sal comprenden tres minas de sal que se ubican en las localidades de Hallein, Altausee y Hallstatt. De ellas, se dice que la mina de Hallstat, a 832 metros sobre el nivel del mar, es la más antigua del mundo y, en cualquier caso, la más grande de las tres.

En la estación base del funicular (3), encontrarás una tienda y las taquillas. La tienda la puedes dejar para la vuelta y en las taquillas puedes aprovechar para comprar también el acceso a la mina. El funicular te deja a los pies de un ascensor que te lleva a la pasarela que conecta con la Rudolfsturm, y con el sendero ascendente que te lleva a la mina.

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Si decides comenzar por la Rudolfsturm, aprovecha para contemplar las vistas del lago desde la terraza panorámica (4), a los pies de la torre, un edificio cuya construcción data del siglo XIII y que se destinaba a la vivienda del inspector general de la mina. En su interior hay una exposición sobre uno de esos inspectores, Johann Georg Ramsauer, quien descubrió los yacimientos arqueológicos de Hallstatt.

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En la subida hacia la mina (5), podrás ir contemplando los diferentes carteles informativos referidos principalmente a los hallazgos que se han ido encontrando en diferentes excavaciones a lo largo de la historia. También dispones de una app para IOS y para Android que contiene una audioguía en español.

El sendero cruza un antiguo lugar de enterramiento que se encontró aquí por los propios mineros durante las excavaciones en la mina en 1846, Fue Johann Georg Ramsauer quien se dio cuenta de que se trataba de un cementerio prehistórico y empezó a documentar todos los hallazgos -más de 980 tumbas-. En la actualidad se han excavado unas 1500 tumbas y se estima que pueda haber en la zona hasta 5000, todas referidas al período de tiempo comprendido entre el siglo VIII y el IV a.C..

La primera parada la puedes hacer precisamente en una caseta en la que se exhibe una de ellas (6) y donde podrás observar cómo se enterraba a la gente en aquella época: el cuerpo cubierto con un sudario y los diferentes objetos -como vasijas y loza- con los que se enterraba a los difuntos.

Si sigues ascendiendo, en tu camino dejaras a tu izquierda (6), una fuente conmemorativa, diseñada en 1956 por Clemens Holzmeister, el mismo autor que construyó en Salzburgo el Großes Festspielhaus (Gran Sala de los Festivales). La fuente se ubica en el lugar donde Johann Georg Ramsauer descubrió la primera tumba. Justo enfrente, se encuentra la cabaña donde vivían las personas que se encargaban de velar por la seguridad de las personas que vivían y trabajaban aquí previniendo y evitando los desprendimientos de rocas.

Por último, antes de llegar a la mina, dejarás a tu izquierda una pequeña capilla consagrada a Santa Bárbara (7), la patrona de los mineros. Se dice que vivió sólo 29 años y que esa es la razón por la que el uniforme tradicional de los mineros lleva 29 botones.

Las visitas a la mina son guiadas y se realizan en inglés y alemán -aunque dispones de información en español si te has descargado la audioguía- y tienen un límite de 65 personas por visita. Son muy completas y divertidas. La visita, después de subir un tramo de escaleras considerable, comienza en la galería Cristina, que fue abierta en 1719 y que tiene una longitud de más de 300 metros.

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Durante el recorrido, podrás ver películas que explican el origen del yacimiento de sal; bajar por el tobogán que dicen que anuncian como el más largo del mundo; disfrutar de un bonito espectáculo de luces sobre un lago subterráneo; conocer las circunstancias del hallazgo del hombre de la sal, un hombre atrapado en una avalancha y que fue encontrado perfectamente conservado en 1734 entre la sal.

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También podrás ver la escalera de madera mejor conservada y más antigua de Europa, descubierta en 2003; saber cual es el significado del saludo tradicional de los mineros, “Glück auf!” y, finalmente subir por un curioso tren que te sube de vuelta a la superficie. Recuerda llevar ropa de abrigo ya que la temperatura está en torno a los 8 °C así como calzado cómodo.

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En función de la hora a la que hayas realizado la visita, una muy buena opción para comer es en la terraza del restaurante (8) que hay en la Torre de Rudolf.

Desde allí, puedes bajar a través del funicular de nuevo hacia el pueblo de Hallstatt. No olvides conservar tus billetes tanto para el acceso a la mina como para el descenso en funicular. Si los has perdido, no desesperes ya que cabe la posibilidad de regresar al pueblo caminando.

El encantador pueblo de Hallstatt.

Si decides no subir a las minas de sal, te recomendamos igualmente que dejes el coche en cualquiera de los dos aparcamientos (1) y (2) que te hemos referenciado en el mapa.

La ruta por el pueblo de Hallstatt comienza en la Oficina de Turismo (3), donde podrás adquirir, previo pago de una fianza, unas audioguías que te explican la historia de la ciudad a lo largo de una serie de puntos señalizados en las paredes de los edificios. Si te alojas en Hallstatt o en el pueblo vecino de Obertraun, también podrás adquirir aquí la tarjeta regional de Salzkammergut, acreditando el alojamiento debidamente.

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Una vez te adentras en la ciudad puedes optar entre hacerlo por la Seetraße, abarrotada de gente y de tierras de recuerdos o subir por el callejón de Doktor Friedrich Morton Weg (4). Tal vez por la pequeña cuesta inicial disuade a los turistas de entrar pero, indudablemente, te va a permitir disfrutar de un sabor más genuino de la ciudad y de unas mejores vistas al estar más elevado que Seetraße, sin necesidad de subir a la calle superior Hallberg, que se encuentra a más altitud.

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El callejón, dejando a la izquierda el Hotel, desemboca en la Oberer Marktplatz para a continuación llegar a la ya clásica plaza del mercado de Hallstatt, la Marktplatz (5), reconstruida tras el incendio que tuvo lugar en 1750, que mató a cuatro personas y destruyó importantes edificios. Preside el centro de la plaza una estatua de la Santísima Trinidad, construida en 1743, poco antes de que el incendio tuviera lugar.

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El siguiente punto de la parada es la iglesia protestante (6), cuyo campanario es la seña de identidad de cualquier fotografía que se haga de la ciudad. Construida en 1863 al estilo neogótico, la iglesia permitió a los protestantes de Hallstatt practicar su religión desde que, a finales del siglo XVIII, el emperador Joseph II aboliera la prohibición que se lo impedía.

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Justo detrás de la iglesia, al borde del lago hay un pequeño jardín (7) con unos columpios, donde los más pequeños podrán descansar y relajarse un rato a la vez que los más mayores disfrutan de las vistas. Enfrente del jardín, se encuentra el servicio de alquiler de embarcaciones (8). Quizás sea el momento de alquilar un pequeño bote con motor eléctrico para ver la ciudad desde otra perspectiva o quizás lo puedas dejar para sólo adelante.

De la esquina opuesta a la iglesia, justo por donde discurre el arroyo, sale un callejón (9), a través del cual podrás llegar a unas escaleras cubiertas (10), que suben hasta la iglesia católica (11). En la subida podrás desviarte un par de veces para poder tener bonitas panorámicas de la ciudad.

La iglesia de estilo gótico fue construida en el siglo XVI sobre otra anterior del siglo XII de estilo románico. La talla gótica del Cristo crucificado y el altar de estilo neogótico son muy bonitos. La torre es el único vestigio de la iglesia original del siglo XII, pero, tras el incendio de 1750, se completó en estilo barroco.

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El cementerio (12) rodea toda la iglesia y, pegado a la montaña, se encuentra el osario (13). La razón de ser del osario, que existe desde el siglo XII, era la falta de espacio en el pueblo para enterrar a la gente, de forma que transcurrido un tiempo -entre diez y veinte años- se exhumaban los restos y se limpiaba el cráneo del fallecido y se conservaba en el osario. Todas las calaveras -unas 1200- están pintadas representando diferentes simbologías -el amor, la vida, la gloria-. El último cráneo que entró en el osario perteneció a una señora que murió en 1983 y que aún conserva un diente de oro. Quien quiera que su cráneo permanezca en el osario, debe mencionarlo en su testamento.

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El último punto de la ruta (14) te permitirá obtener una panorámica muy bonita, quizás la más reproducida del pueblo en todos los medios y redes sociales, para que te lleves buen recuerdo de la ciudad.

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Si se te ha hecho tarde, en tu camino de vuelta podrás parar en el restaurante del hotel Gasthof Simony (15), un hotel que data del siglo XV y que cuenta con una terraza muy agradable para poder tomar algo y que además cierra más tarde que la media. Al salir del pueblo también podrás parar en alguna de las tiendas de recuerdos que te encontrarás en el camino. Antes, a tu derecha, dejarás una placa conmemorativa de los vecinos caídos durante las dos guerras mundiales (16).

Recuerda el horario de cierre de la Oficina de Turismo si has cogido una audioguía y que las mismas grabaciones las puedes oír en tu móvil -sólo en inglés o alemán- a través de la página web de Hallstatt.

Salzburgo

La historia de la ciudad está muy vinculada a la figura de los príncipes arzobispos, que gobernaron el Estado de Salzburgo hasta el siglo XIX, así como al archiconocido compositor y pianista Wolfgang Amadeus Mozart.

La ciudad nace en torno a la abadía de San Pedro allá por el siglo VIII. Desde entonces, el abad era también arzobispo de Salzburgo. Más tarde, el arzobispo pasó a ser también el príncipe del estado, hasta que en el siglo XIX pasó a manos de Francia y, poco después, de Austria. El esplendor y la belleza de esta pequeña ciudad es deudora sobre todo de cuatro príncipes arzobispos: Gebhard I, que construyó la fortaleza de Hohensalzburg; Wolf Dietrich, que inició las obras que dan a Salzburgo su aspecto actual; Paris Lodron, actual patrón de la Universidad de Salzburgo, que las terminó, y Markus Sittikus, quien mandó construir el palacio de Hellbrunn.

La panorámica de la ciudad de Salzburgo y de sus tejados verdes y negros desde cualquiera de los montes que la dominan es de tal majestuosidad que enamora a cualquier visitante. ¿Cómo es posible concentrar tantos edificios barrocos en un espacio tan pequeño de una manera tan armónica y equilibrada? En tu visita a la ciudad, hay momentos en que puedes llegar a tener la sensación de que los edificios no están conectados por calles sino por plazas y patios.

Hemos dividido el recorrido en dos etapas pero te incluimos también dos destinos adicionales por si tienes tiempo después de tu visita a Salzburgo o por si le quieres dedicar dos días a la ciudad.

Si ese es el caso, te recomendamos especialmente el Palacio de Hellbrunn (1), a escasos quince minutos de Salzburgo. El Palacio de Hellbrunn, construido con fines puramente lúdicos por el príncipe arzobispo Markus Sittikus en 1615, gustará a los más pequeños no tanto por lo que alberga en su interior, una exposición dedicada al príncipe arzobispo y a diferentes aspectos de la época en que vivió, sino sobre todo por sus famosos juegos de agua, una visita guiada de unos 45 minutos de duración, llena de sorpresas para todos. Entre ellas, no te pierdas el teatro del siglo XVII, con más de 100 figuras que se mueven sólo por la fuerza del agua. Lo que ahora puede parecer incluso pueril, en su momento fue una extraordinaria y compleja obra de la ingeniería.

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Una alternativa al Palacio de Hellbrunn, si el tiempo te impide disfrutar de los juegos de agua, es ir al Museo de la Noche de Paz (2), que conmemora el famoso villancico compuesto en 1818 la antigua iglesia del pueblo de Oberndorf, en cuyo emplazamiento se ubica ahora una pequeña capilla que recuerda tan feliz acontecimiento. En el museo, te cuentan el origen del famoso villancico y la explicación de por qué se canta acompañado por una guitarra. La diversión está asegurada con el karaoke para cantar el villancico y enviarte la canción a tu correo electrónico.

Los orígenes.

De Hohensalzburg a San Pedro

La visita comienza en el aparcamiento (1) que se encuentra en la calle de Imbergstraße. Es un aparcamiento pequeño, pero te permite acceder cómodamente al centro de Salzburgo. Recuerda que la máquina para pagar se encuentra en la planta de calle del edificio contiguo (2).

Desde allí, te puedes dirigir a primero a la plaza de Mozart (3), donde la estatua del compositor te dará la bienvenida a la ciudad. Fíjate bien cómo está escrito en números romanos el año de su construcción, 1842.

La siguiente parada es, directamente, la estación base del funicular (4) que sube hasta la fortaleza medieval de Hohensalzburg (5). En el siglo XI, el Príncipe Arzobispo Gebhard I, para protegerse durante la guerra de la investidura entre el emperador Enrique IV y el Papa Gregorio VII, mandó construir varias fortalezas. De ellas las más estacadas son Hohenwerfen y esta, Hohensalzburg.

Hohensalzburg

Objeto de sucesivas ampliaciones y reconstrucciones, constituye una visita obligada. Dispone de wifi gratuito y una vez te conectas te puedes descargar información sobre los diferentes lugares que visitas, entre los que destacan el museo de marionetas, los apartamentos del príncipe, la profusamente decorada cámara dorada con su estufa gótica gigante, el salón dorado con sus columnas de mármol, los restos de la capilla románica, el montacargas que se utilizaba para subir mercancías, munición y otros enseres al castillo, probablemente uno de los más antiguos que existan, o las impresionantes vistas desde cualquiera de los bastiones.

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Cuando bajes por el funicular no dejes de ver la información y curiosidades sobre el canal del Alm, que va a parar al río Salzach. Se trata del canal subterráneo más antiguo de Europa, construido para suministrar agua a la ciudad. Algunas partes del canal datan del siglo IX, pero su desarrollo principal tuvo lugar en el siglo XII para cubrir las necesidades del Monasterio de San Pedro.  Seguramente caerás en la tentación de darte un beso en la “Gruta del Amor”.

Desde allí, te puedes dirigir a la Abadía de San Pedro (6), construida en el siglo XII al estilo románico y redecorada en el siglo XVIII al estilo rococó. Mucho más pintoresco resulta el cementerio que lo rodea, uno de los más antiguos de Europa, así como las catacumbas que se incrustan en el monte Mönchsbergjusto al lado. La visita a las catacumbas requiere el pago de una entrada y subir bastantes escalones, pero te permite visitar las capillas que se encuentran allí, la Capilla de Gertrudis y la de Máximo y subir a un pequeño mirador. A la Capilla de la Cruz no se puede acceder.

En tu camino al cementerio de San Pedro, te encontrarás con un molino de agua de madera (7) sobre el canal del Alm. En 1922, las ruedas fueron sustituidas por una turbina hasta el cierre del molino en 1966, aunque la panadería sigue funcionando.

El esplendor.

De los príncipes arzobispos a Mozart

El siguiente punto de la visita puede ser la Catedral de Salzburgo (8), levantada en el siglo XVII al estilo barroco y que domina el casco antiguo de la ciudad. Destacan las esculturas de San Pedro y San Pablo en la fachada, así como los cinco impresionantes órganos que hay instalados en el interior y los altares instalados en sus naves. Desde el interior de la catedral se puede acceder al DomQuartier (9), que te permite conocer la famosa Residenz de Salzburgo, antigua sede de los príncipes arzobispos, para conocer sus diferentes estancias o las colecciones de arte, entre las que hay una muy interesante para los más pequeños sobre los materiales con los que se obtenían en aquella época los diferentes colores de los cuadros. Merece la pena también subir a la Galería del Órgano para tener unas vistas muy bonitas del interior de la catedral. En el camino pasarás por una terraza con una panorámica inigualable de la Residenzplatz. Si sales por el edificio de la Residenz, (9) te darás de bruces con la impresionante fuente que domina la Residenzplatz y podrás hacer una breve visita al museo de la Navidad (11), un pequeño y encantador museo que se dedica a las costumbres austríacas durante el período navideño. Descubrirás también a Krampus, el alter ego de San Nicolás, que se dedicaba a visitar a los niños que se habían portado mal.

Catedral de Salzburgo

Después, a través de la pintoresca Goldgaße (12), te puedes dirigir a la plaza de Alter Markt (13) para desembocar en la famosa Getreidegaße (14) dejando el Ayuntamiento a tu izquierda. Getreidegaßees una de las calles más pintorescas y a la vez más transitadas de la ciudad. No dejes de perderte por los múltiples callejones y patios interiores que salen de la calle. En ella se ubica la casa donde nació Mozart en 1756 (15), un museo con objetos personales del compositor y episodios de su vida a su edad más temprana. Mozart vivió en Salzburgo desde que nació hasta 10 años antes de su muerte, que marcho a Viena, donde falleció en 1791. Para visitar la casa dispones de una app para IOS y para Android que te dará información en español de cada una de las estancias que vas visitando.

Getreidegasse

El siguiente punto de parada, para que los más pequeños puedan tener un momento más lúdico de esparcimiento y los más mayores descansar un poco, puede ser el Museo del Juguete. Para llegar a él, tendrás que pasar por la Iglesia Colegiata (16) y por el Großes Festspielhaus (Gran Sala de los Festivales) construida por Clemens Holzmeister entre los años 1956 y 1960 (17). En el Museo del Juguete (18), no solo encontrarás pequeñas exposiciones sobre juguetes antiguos, sino que también encontrarás muchas salas destinadas al juego de los niños y el descanso de los padres.

Museo del juguete Salzburgo

Después, retrocede por la Getreidegaße para cruzar por Sterngäßchen (19) y  llegar al puente de los candados (20), por el que cruzarás el río Salzach hasta llegar a la casa donde vivió Mozart (21), otro museo con colecciones de instrumentos musicales y objetos que pertenecieron al compositor, películas sobre diferentes momentos de su vida e incluso un retrato robot suyo realizado por la policía austríaca. La ruta la puedes terminar dando un paseo o tomando algo en los jardines del Palacio de Mirabell (22), admirando de paso las esculturas que adornan el jardín.

Para terminar te dejamos un vídeo donde podrás ver algunos de los lugares que te hemos recomendado.

 

Consejos para viajar a Austria

Climatología

Austria es un país muy húmedo de forma que en verano la sensación de calor y sofoco aumenta en cuanto sube un poco la temperatura y en invierno la sensación de frío se acentúa, más aún si hace viento. En verano, las tormentas son constantes e imprevisibles, pero no suelen durar todo el día, por lo que tendrás que improvisar en algún momento, si la lluvia te obliga a cambiar de planes.

El hecho de que vayas a visitar lugares a mucha altitud obliga a que en verano debas llevar ropa de todo tipo. Lo mejor es que lleves en el coche impermeables y un paraguas y, en función de la temperatura, añadir alguna prenda técnica de abrigo.

Conducción por Austria

A diferencia de lo que ocurre en Alemania, las autovías tienen un límite de velocidad de 130 kilómetros/hora. En las carreteras alpinas, hay línea discontinua incluso en las curvas por lo que no te extrañes si algún motorista te adelanta durante el trayecto en una curva. De la misma forma, la presencia de ciclistas en las carreteras secundarias es habitual sobre todo los fines de semana.

Por lo demás, si tienes previsto conducir por autovías, no olvides comprar la viñeta. El período mínimo de duración es de diez días. La puedes comprar en las áreas de servicios y gasolineras, así como en los comercios adheridos que aparecen listados en la página web. Si no vas a alquilar un coche y vas a utilizar el vehículo propio, puedes adquirir la viñeta digital por internet. En este caso no necesitas la pegatina, pero es obligatorio poner el número de matrícula y además sólo se puede comprar con un mínimo de 18 días de antelación de la validez de la misma. Al tener que conocer el número de matrícula, esta opción no es viable en el caso de alquiler de coches.

En ocasiones te encontrarás a lo largo de las autovías la señal de vía de emergencia obligatoria, ya que cuando se comienza a formar un atasco en la carretera, es obligatorio dejar libre un carril para que circulen los vehículos de emergencia.

En algunas zonas el aparcamiento es gratuito, pero está limitado a un período de tiempo máximo. Seguramente, si alquilas un coche encontrarás una cartulina con un reloj dibujado donde podrás marcar el momento en el que has aparcado para que lo puedas dejar en el salpicadero del coche y así se pueda comprobar desde el exterior que estás respetando el límite horario.

Conducir por Austria

Horarios

El horario más frecuente que te encontrarás para cualquier atracción, museo, teleférico, centro de visitantes o similar es el de 9:00 a 17:00 horas. Es muy importante que tengas en cuenta que todo cierra pronto para que no te lleves sorpresas de último minuto. Planifícate bien y deja para el final aquellas actividades que o bien cierran más tarde o bien no tienen horario de cierre.

Lo normal es que la cocina de los restaurantes cierre a las 19:00 horas, aunque en los sitios más turísticos puede que el horario de cierre se prolongue hasta las 20:00 horas o, como muy tarde, hasta las 20:30

Recuerda igualmente que las dos carreteras de peajes que incluimos en los itinerarios, la Gerlos Alpenstraße y la Großglockner Hochalpenstraße, tienen horario de apertura y cierre, que oscila entre las 5:00 y las 21:00 según la época del año. Ten en cuenta también que la segunda cierra en invierno.

Religión

Se trata de un país predominantemente católico. Si te fijas a la entrada de cada pueblo que te cruces, verás un cartel anunciando el horario de la celebración de la misa durante la semana.

Consejos para viajar con niños a Austria

Vacunación

Para algunos países de Centroeuropa, como Alemania, República Checa o Austria, se recomienda la vacuna contra la encefalitis centroeuropea si se van a visitar zonas verdes o estar en contacto con animales ya que se transmite por la picadura de la garrapata.

Gastronomía

La comida no es uno de los puntos fuertes de Austria pero aun así no dejes de probar platos como la gulaschsuppe(una sopa de estofado de carne), el swchweinaxe(codillo asado), el wienerschnitzel(filete de cerdo empanado), el tafelspitz(carne de ternera hervida) y, de postre, los palatschinken(las famosas tortitas), el heißeliebe(helado de vainilla con compota de frambuesa caliente), el apfelstrudel(rollo de manzanas), el kaiserschmarrn(una masa más gruesa que las de las crepes servida con compota de ciruela) y la clásica sachertorte(tarta de cocholate con mermelada de albaricoque) o los kugeln(los bombones típicos de Salzburgo). Si no te gusta la carne, hay pocas opciones de pescado, que se limitan al salmón, la trucha o la carpa.

Tarjetas turísticas

La parte más laboriosa de organizar un viaje es siempre el de las tarjetas turísticas, pero en este caso se complica aún más porque son muchas las opciones. Nos vamos a centrar en las tarjetas que se refieren a las regiones donde se encuentran los destinos que te recomendamos.

La primera tarjeta que debes valorar es la Salzburgerland Card, ya que es la que te permite acceder a un mayor número de atracciones, teleféricos, actividades acuáticas y castillos, por la zona de los Alpes hasta llegar a Salzburgo. La mayoría de los destinos recomendados incluyen lugares a los que se puede acceder con la citada tarjeta. Cabe utilizarla en Salzburgo durante todo un día o, alternativamente, usarla para acceder a la Großglockner Hochalpenstraße. También tienes la opción de comprarla por seis o doce días. Se puede reservar en línea o comprar en alguna de las Oficinas de Turismo pero no en los hoteles.

A la hora de decidir si la adquieres por seis o doce días, ten en cuenta que se trata de días consecutivos y que la puedes complementar con alguna de las tarjetas regionales que se adquieren de manera gratuita al alojarte en alguno de los establecimientos adheridos para usarla durante todo el tiempo que dure la estancia. De entre ellas destaca la Tennengau Card, para la región de Tennengau, la Salzkammergut-Card, para la región de los lagos al sur de Salzburgo, o la Nationalpark Sommercard, para el Parque Nacional de Hohe Tauern. Según los casos, se pueden adquirir en el propio hotel o en la oficina de turismo más cercana.

También existe la opción de la Salzburg Card, que se puede reservar directamente en línea y comprar en la recepción del hotel o en alguna de las Oficinas de Turismo de la ciudad. Te permite acceder por el período contratado a todas las atracciones turísticas de Salzburgo. Si has adquirido la Salzburgerland Card, puedes dedicarle un día esta ciudad y no tener que comprar la Salzburg Card.

Por último, tienes la tarjeta de Viena Paßpara acceder a prácticamente todas las atracciones más conocidas de Viena durante los días que contrates, incluyendo el autobús turístico, que dispone de varios itinerarios por la ciudad.

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Moneda

La moneda de curso legal en Austria es el euro. Lleva moneda local sobre todo en las ciudades pequeñas ya que sigues encontrando atracciones, museos y restaurantes que no admiten tarjeta de crédito. En algunos comercios, sólo se admite para importes que superan un mínimo.

Salud

Si vas a viajar a Austria, lo mejor es que te cerciores de que tienes un seguro médico. Te dejamos la referencia de varias empresas en nuestras recomendaciones sobre seguros de viajes.

Si viajas desde el Espacio Económico Europeo (EEE) o Suiza, no tendrás que pagar nada mientras estés en Austria, pero para ello deberás haber obtenido en tu país de origen la tarjeta sanitaria europea antes del viaje, si bien la cobertura de la tarjeta ni es absoluta ni ilimitada.

Si tu país no tiene ningún acuerdo con Austria, tendrás que pagar por la asistencia sanitaria recibida.

Piscinas y Lagos

Aunque pueda parecer mentira, en Austria puede llegar a hacer mucho calor en verano. Prácticamente en todos los lagos de la zona de los Alpes hay zonas para el baño, algunas gratuitas y otras requieren el pago de una entrada. En aquellos pueblos que no tienen lago suele haber piscinas. En la mayoría encuentras toboganes, trampolines, castillos de agua, etc. con los que los niños estarán más que entretenidos. Pero ninguna suele tener ni alquilar, toallas. Así que llévatelas tú. No está de más que lleves siempre en el maletero los bañadores, chanclas y toallas, porque nunca sabes cuándo puede surgir la ocasión.

Piscinas y lagos de Austria

Austria

Cuando hablamos de Austria, hablamos de un destino perfecto y completísimo para programar un viaje con niños ya que combina naturaleza, ocio, diversión, cultura e historia, los ingredientes necesarios para que tu próximo viaje con tus hijos sea de matrícula de honor.

Cuando hablamos de Austria, nos viene a la cabeza el mayor regalo que ha recibido este país: el agua, presente en el hielo de los glaciares de los Alpes austríacos, en los saltos de agua del Tirol, en los ríos que salpican todos los valles que te encuentras, en las gargantas que estos excavan en la roca, en el más grande de todos ellos, el Danubio, en la niebla de la mañana que se pega a los lagos que descansan al pie de las escarpadas montañas.

Cuando hablamos de Austria, nos abruma la naturaleza que literalmente se te cae encima desde las alturas. Desde el momento en que entras en la región de los Alpes, te llama la atención los imponentes muros que se levantan a un lado y a otro de la carretera, repletos de vegetación que prácticamente trepa por las empinadas laderas.

Cuando hablamos de Austria, nos entran ganas de agarrar un mapa y elegir una ruta de las miles que hay para hacer senderismo o recorrer en bicicleta; de adentrarnos en alguna de sus múltiples cuevas; de subir a una tirolina; de hacer un descenso en rodelbahn; de subirte a una canoa o a un bote; de no parar de hacer cosas.

Cuando hablamos de Austria, nos asalta la visión de su pasado imperial y barroco, del que son fieles testigos las ciudades de Viena y Salzburgo, repletas de palacios, residencias e iglesias que compiten entre ellos en lujo y suntuosidad.

La carta de presentación de Austria habla por sí sola y son muchas las posibilidades que incluye a la hora de organizar tu próximo viaje en familia. Así, podrás recorrer en coche carreteras alpinas, como la Gerlos Alpenstraße o la Großglockner Hochalpenstraße, que llega a los 2.500 metros de altitud y montar en alguno de los trenes históricos que te suben a picos inaccesibles, como el de Schafberg.

También podrás adentrarte en alguno de los valles del Tirol, como Zillertal o Stubaital, explorar la cueva de hielo más larga del mundo, Eisriesenwelt, o bajar a alguna de las muchas gargantas como Lammerklamm, Sigmund-Thun Klamm o Kitzlochklamm.

Te debatirás entre subir a alguna de las fortalezas medievales como Hohensalzburg, Hohenwerfen o Mautendorf, pasear por alguno de sus refinados palacios como Schönbrunn, en Viena, o el de Hellbrunn, en Salzburgo, o simplemente pasear tranquilamente por sus pintorescos pueblos como Steyr, Hallstatt o St. Wolfgang.

Todas estas razones y muchas otras que irás descubriendo son las que hacen que Austria sea un destino magnífico para tus próximas vacaciones. Poco a poco iremos dejando la referencia de una serie de destinos que te permitirán disfrutar de todo esto y dejaremos unos breves consejos de viaje.

Consejos de viaje
Consejos de viaje
Descubriendo a Mozart en Salzburgo
Descubriendo a Mozart en Salzburgo
De ruta por el Parque Nacional de Hohe Tauern en el Tiro
De ruta por el Parque Nacional de Hohe Tauern en el Tirol
El lago de Hallstatt
Hallstatt, un pueblo encantador
Haciendo el cabra por Tennengau
Haciendo el cabra por Tennengau
Entre cuevas y castillos
Entre cuevas y castillos
Siguiendo la Ruta Romantica
Siguiendo la Ruta Romántica
El horror de Mauthausen
El horror de Mauthausen

República checa

La República checa presenta muchos atractivos para cualquiera que quiera viajar con niños. Sus ciudades históricas, su ambiente medieval, sus calles escondidas, sus dulces de nombres impronunciables y olor a canela, o sus tranquilos balnearios convierten a este país en un destino a tener en cuenta en tu próximo viaje en familia. ¿A quién no le vienen a la cabeza los cuentos clásicos infantiles de Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm? ¿O las historias de la aristocracia europea que viajaba en el Orient Express? La Republica Checa alberga lugares que bien pueden ser el escenario de aquellos cuentos o de esas historias.

Cierto es que Praga tiene el honor de ser una de las ciudades más bellas de Europa, pero existen otras ciudades, más pequeñas, pero con el mismo encanto: el sabor medieval de Český Krumlov o el murmullo de las aguas de Karlovy Vary al ritmo de la Belle Epoque.

La historia más reciente del país estuvo muy vinculada a la dinastía de los Luxemburgo pero sobre todo a la de los Habsburgo, que mantuvieron unidos Austria, Hungría y Bohemia durante más de cuatrocientos años hasta 1918, fecha en que se proclama la República de Checoslovaquia, poco después del inicio de la I Guerra Mundial. Más tarde, la llamada Revolución de Terciopelo puso fin, en 1989, al Gobierno comunista que surgió del golpe de estado de 1948 y también dio lugar a la separación de la República Checa y Eslovaquia en 1993.

El 28 de septiembre es el día de San Wenceslao, patrón del país y se celebra conmemorando la fecha en que se considera que el rey Wenceslao I murió a manos de su hermano en el año 935. Choca la devoción que existe hacia el santo en un país ateo como la República Checa. Pero lo cierto es que encuentras referencias a San Wenceslao donde quiera que vayas: en las fachadas de algunos edificios y en la catedral de Praga, en la iglesia de Český Krumlov o en los manantiales de Karlovy Vary.

Situado en Centroeuropa, el país comprende tres regiones principales: Praga, Moravia y Bohemia, donde se encuentra el pico más alto del país, el Snezka, con 1.602 metros de altitud. De clima continental, cualquier mes del año es bueno para visitarla, pero conviene evitar las épocas de más calor si se viaja con niños pequeños. Te dejamos unos breves consejos de viaje y una serie de destinos recomendables para visitar con niños la República Checa: Praga, Český Krumlov y Karlovy Vary

Si decides visitar los tres destinos, te recomendamos un día y medio para Praga, un mañana para Karlovy Vary y un día completo para Český Krumlov. Dada su distancia respecto de Praga, puede ser recomendable que incluyas una noche de alojamiento en esa ciudad. No te arrepentirás.

Consejos de viaje
Consejos de viaje
Český Krumlov
Aventura medieval en Český Krumlov
Karlovy Vary
Jugando con las fuentes de Karlovy Vary
Praga
Paseo por Praga con olor a canela

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