República checa

La República checa presenta muchos atractivos para cualquiera que quiera viajar con niños. Sus ciudades históricas, su ambiente medieval, sus calles escondidas, sus dulces de nombres impronunciables y olor a canela, o sus tranquilos balnearios convierten a este país en un destino a tener en cuenta en tu próximo viaje en familia. ¿A quién no le vienen a la cabeza los cuentos clásicos infantiles de Hans Christian Andersen o los hermanos Grimm? ¿O las historias de la aristocracia europea que viajaba en el Orient Express? La Republica Checa alberga lugares que bien pueden ser el escenario de aquellos cuentos o de esas historias.

Cierto es que Praga tiene el honor de ser una de las ciudades más bellas de Europa, pero existen otras ciudades, más pequeñas, pero con el mismo encanto: el sabor medieval de Český Krumlov o el murmullo de las aguas de Karlovy Vary al ritmo de la Belle Epoque.

La historia más reciente del país estuvo muy vinculada a la dinastía de los Luxemburgo pero sobre todo a la de los Habsburgo, que mantuvieron unidos Austria, Hungría y Bohemia durante más de cuatrocientos años hasta 1918, fecha en que se proclama la República de Checoslovaquia, poco después del inicio de la I Guerra Mundial. Más tarde, la llamada Revolución de Terciopelo puso fin, en 1989, al Gobierno comunista que surgió del golpe de estado de 1948 y también dio lugar a la separación de la República Checa y Eslovaquia en 1993.

El 28 de septiembre es el día de San Wenceslao, patrón del país y se celebra conmemorando la fecha en que se considera que el rey Wenceslao I murió a manos de su hermano en el año 935. Choca la devoción que existe hacia el santo en un país ateo como la República Checa. Pero lo cierto es que encuentras referencias a San Wenceslao donde quiera que vayas: en las fachadas de algunos edificios y en la catedral de Praga, en la iglesia de Český Krumlov o en los manantiales de Karlovy Vary.

Situado en Centroeuropa, el país comprende tres regiones principales: Praga, Moravia y Bohemia, donde se encuentra el pico más alto del país, el Snezka, con 1.602 metros de altitud. De clima continental, cualquier mes del año es bueno para visitarla, pero conviene evitar las épocas de más calor si se viaja con niños pequeños. Te dejamos unos breves consejos de viaje y una serie de destinos recomendables para visitar con niños la República Checa: Praga, Český Krumlov y Karlovy Vary

Si decides visitar los tres destinos, te recomendamos un día y medio para Praga, un mañana para Karlovy Vary y un día completo para Český Krumlov. Dada su distancia respecto de Praga, puede ser recomendable que incluyas una noche de alojamiento en esa ciudad. No te arrepentirás.

Consejos de viaje
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Český Krumlov
Aventura medieval en Český Krumlov
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Jugando con las fuentes de Karlovy Vary
Praga
Paseo por Praga con olor a canela

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